Me fascina ver mi
ciudad desde aquí arriba. Sobre todo a esta hora, cuando la envuelve el ocaso a
ella y a sus putas gentes y yo viéndolo desde aquí. Anticipándome a sus
patéticas rutinas y apostando con el ocaso.
-¿Estás segura
que es seguro? ¿Hace falta que subamos arriba del todo? No me parece muy buena
idea.
-No te preocupes,
he venido otras veces. Será divertido, ya verás. Y justo a esta hora, ¡vas a
flipar como se ve nuestra ciudad!
-No me da muy
buen rollo, la verdad. Todo tan abandonado, estos edificios a medio construir.
Luego para irnos será súper de noche.
-Venga va, un
piso más y verás cómo vale la pena. Estaremos solas y quiero decirte algunas
cosas.
-¡Espérame!
-Dame la mano y
cuidado, en este último trozo no hay peldaños, cogeremos carrerilla para subir
juntas.
-Me da muy mal
rollo, de verdad, vámonos. Si quieres vamos a mi casa. A esta hora no hay nadie
seguro.
-Cógeme fuerte,
yo te estiro.
-No, no, no…
-Ves, ya estamos.
Luego bajar será súper fácil.
-Nos hacemos una
foto y nos vamos, porfa.
-Que sí, abre los
ojos y mira. Hemos llegado en el momento justo gracias a ti.
-No doy un paso
más, estoy cagada de miedo.
-¡Pero mira! Nos
ponemos de rodillas y nos acercamos un poco al borde, solo un poco.
-Que no, joder, vámonos.
-Vale, pues nos
sentamos aquí y miramos.
-Yo no me siento,
vámonos, por favor.
-Vale, nos vamos.
Pero déjame decirte una cosa aquí. Mírame porfa. Nos callamos e intenta
escuchar.
-¡Escuchar el
que, joder! ¡Solo puedo escuchar a mi corazón exigiéndome un respiro!
-Al aire, el aire
cuando pasa entre los pisos, parecen llantos, ¿no lo oyes?
-No, no y
millones de veces no. Me voy.
-¡Espera! Cuando
no estoy contigo tengo una sensación como de sed súper bestia. No puedo pensar
en nada que no seas tú. Nunca y nos imagino a las dos juntas aquí arriba,
bailando, como si fuéramos las dos últimas personas vivas.
-¿Qué? ¿En serio?
¡Ahora mismo lo estoy pasando fatal! Yo también pienso que el sol y la luna
tienen tu puta cara. Pero lo más seguro es que después de esto la asocie con
barrancos oscuros, niebla espesa, muertes chungas o yo que se más, cógeme la
mano y vámonos ya, joder.
-¿Qué hacéis
aquí? ¿No habéis visto las vallas y las señales? Joder en que pensabais. Es muy
peligroso. No os mováis. Por favor.
-Las vallas están
rotas, nosotras solo hemos pasado… y no
hemos visto ninguna señal señor agente, ¿por qué nos apunta con la pistola?
-Es por vuestra
seguridad.
-¿Cómo os
llamáis? ¿Cuántos años tenéis? No os mováis. ¿Lleváis documentación?
-Yo soy Rebeca y
tengo 17 años y ella es…
-¡Que conteste
ella!
-Yo soy Laura y
tengo 16 años. Ha sido un error subir aquí señor agente. No llevo
documentación, pero puedo llamar a casa.
-¡No os mováis! A
ver, Rebeca ¿tu llevas documentación?
-Sí, sí.
-De acuerdo, sácala
y lánzamela a los pies. Poco a poco, por favor.
-¿Puedo llamar a
casa?
-Tranquila Laura,
comprobaremos la documentación y podrás llamar a casa. Yo mismo os acompañaré
abajo, dónde ya está mi compañero, es por vuestra seguridad. Muy bien Rebeca, lánzala. Dejad los móviles
en el suelo, a vuestros pies. De acuerdo, ahora giraos las dos y poned las
manos en la cabeza. Qué bonita vista de la ciudad, eh. Buenas chicas.
El agente coge
carrerilla y le da una patada en mitad de la espalda a Laura, que se precipita
al vacío.
Coge a Rebeca por
el cuello y la lanza también al vacío.
Me fascina ver mi
ciudad desde aquí arriba. Sobre todo a esta hora, cuando la envuelve el ocaso a
ella y a sus putas gentes y yo viéndolo desde aquí. Anticipándome a sus
patéticas rutinas y apostando con el ocaso.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada
Nota: Només un membre d'aquest blog pot publicar entrades.